La araucaria: la guardiana milenaria del sur de Brasil 

Durante millones de años, la araucaria dominó los paisajes del sur de Brasil. Sobrevivió a dinosaurios, glaciaciones y cambios climáticos profundos. Hoy, este árbol emblemático del Paraná enfrenta una amenaza distinta: la presión humana, el cambio climático y la necesidad urgente de reconciliar producción y conservación para que el «pompón verde» siga siendo parte de la memoria y la identidad de la región.

En el paisaje del sur de Brasil, una silueta se alza sobre el horizonte como un «pompón verde» que desafía al tiempo. Su altura y el despliegue de su copa exuberante -como un elegante sombrero verde- atrae las miradas de los visitantes y la continua admiración de los locales. 

La Araucaria angustifolia: conocida comúnmente como pino del Paraná, pino misionero o curí, es una especie arbórea perteneciente a la familia Araucariaceae, no es solo un árbol; es un testigo prehistórico que convivió con dinosaurios y sobrevivió a glaciaciones. Sin embargo, hoy se enfrenta a su desafío más difícil: la supervivencia en el siglo XXI.

​Un fósil viviente en el jardín de los dinosaurios

Ingeniera Forestal Juliana Fávaro.

​La araucaria no es una especie recién llegada. Su presencia en esta región se remonta a unos 200 millones de años, en plena era mesozoica. Su morfología ha cambiado muy poco desde entonces, lo que permitió otorgarle el título de «fósil viviente», destaca la ingeniera forestal, Juliana Fávaro Krol, de J F Florestal, una oficina de Gestión y Consultoría Forestal, situada en el municipio de Campo Largo, Paraná, al sur del Brasil. 

Este gigante, es la «especie clave» del Bosque Ombrófilo Mixto, que se encuentra principalmente en los estados de São Paulo, Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul, así como en la provincia argentina de Misiones. Con altitudes superiores a los 500 metros, alcanzando hasta 1.600 metros en zonas como la Serra da Mantiqueira.

Sin ella, el ecosistema colapsaría. Animales como la urraca azul (Gralha Azul), los loros charao y diversos roedores dependen del piñón, una semilla altamente nutritiva que es el corazón de la vida silvestre local.

​El alma de un pueblo y el sabor del invierno


​La relación entre la araucaria y el ser humano es profunda. Para los pueblos indígenas kaingang y xokleng , el piñón era la base de su alimentación y dispersión de la especie. Años después, la madera de este árbol impulsó el crecimiento económico de Curitiba -cuyo nombre significa «pinar» en guaraní-.

Hoy, la conexión es socioafectiva. El piñón es un icono gastronómico que evoca los recuerdos de «la abuela asando piñones» y las reuniones de invierno, destaca Fávaro Krol.

Asegura Favaro: «Para los paranaenses es motivo de orgullo, ya que la araucaria es el símbolo del estado de Paraná. Siento que portamos el honor de este símbolo por tener la mayor ocurrencia y el mayor índice de preservación de la especie»,

​La paradoja de la protección: del auge al declive


A pesar de su importancia, la araucaria vivió un declive devastador entre 1930 y 1970 debido al ciclo maderero y la expansión agrícola. Actualmente, apenas sobrevive entre el 1% y el 3% de la cobertura original de bosques maduros, lo que sitúa a la especie en la lista de «críticamente en peligro» de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

​La araucaria está protegida por la Ley de la Mata Atlántica de Brasil, que regula la protección, uso sostenible y regeneración del bioma, uno de los más amenazados del mundo. La misma establece reglas estrictas contra la deforestación de bosques primarios y secundarios en etapas de regeneración, buscando equilibrar el desarrollo económico con la conservación. A pesar de que existe la fiscalización, la deforestación ilegal y la presión urbana siguen siendo dos de los desafíos más fuertes para su preservación. 

«Necesitamos un punto de equilibrio entre producción y preservación. Como ingeniera forestal creo que la legislación debe encontrar una forma de mantener la especie de manera económica y sostenible, compensando a quienes la preservan», subraya Juliana. Sin embargo, advierten la ingeniera, actualmente algunos propietarios no dejan que el árbol crezca por miedo a perder el control sobre su propiedad debido a las prohibiciones existente.

Desafíos y esperanza en el horizonte

Otro factor que se suma a esta problemática es el cambio climático que añade una nueva presión para la conservación de la araucaria. El árbol emblemático del estado paranaense necesita del frío para producir semillas, sin embargo, el aumento global de las temperaturas reduce sus áreas de desarrollo.

​No obstante, hay una luz al final del túnel. Proyectos de compensación ambiental y el nuevo Código Forestal de Paraná buscan incentivar la reforestación. La clave, según la experta, reside en la educación ambiental: «Creo que la educación es la base para formar ciudadanos conscientes. El conocimiento se transforma en respeto y amor».

Los anillos de la araucaria


Cada línea en su madera es una página escrita por el clima y el tiempo; una huella dactilar de la tierra que nos recuerda que, mientras nosotros pasamos, el pinar permanece como el guardián eterno de nuestra identidad.

El número de anillos coincide, por lo general, con los años de vida del ejemplar. En la región, las araucarias jóvenes presentan entre 20 y 50 anillos, mientras que los ejemplares adultos en bosques preservados suelen tener entre 100 y 300. Se han documentado árboles «monumentales» en Santa Catarina y Paraná con estimaciones de edad que oscilan entre los 400 y los 800 años, auténticos patriarcas que germinaron mucho antes de la revolución industrial.

La madera temprana, que se forma durante la primavera y el verano, corresponde a la parte clara y más ancha del anillo de crecimiento. Esta sección refleja un período de desarrollo rápido del árbol, favorecido por la abundancia de luz solar, temperaturas más altas y una mayor disponibilidad de agua.

En cambio, la madera tardía, que aparece en otoño e invierno, se reconoce por su tonalidad más oscura y su mayor densidad. Esta parte del anillo representa el momento en que el metabolismo del árbol se ralentiza debido al descenso de las temperaturas y a la menor disponibilidad de recursos para el crecimiento.

Asimismo, el grosor de los anillos permite interpretar las condiciones climáticas de cada año. Los anillos anchos suelen indicar períodos de bonanza ambiental, con lluvias abundantes y temperaturas favorables para el desarrollo del árbol.

Por el contrario, los anillos estrechos o con cicatrices revelan momentos de estrés ambiental. Estos pueden estar asociados a sequías severas, heladas intensas o incluso incendios forestales que el árbol logró superar, dejando en su madera una marca permanente de esas condiciones adversas.

El mensaje del «pompón verde»

Para quienes estudian este árbol, la experiencia es casi espiritual. La simbiosis que establece con la yerba mate -que incluso mejora el sabor de esta- y la leyenda de la Gralha-Azul (el ave que «planta» bosques al olvidar dónde enterró sus semillas) refuerzan su mística.

«Como ingeniera forestal, hermana de un ingeniero agrónomo e hija de un productor rural, promuevo la necesidad urgente de encontrar un punto de entendimiento entre la producción y la preservación», afirmó Favaro.

Ciertamente, adiciona Favaro: «Si la araucaria pudiera hablarnos hoy, su mensaje sería un llamado a la coexistencia: Diría soy una guardiana de nuestra historia. Comparto momentos que el dinero no puede comprar. Espero que me amen lo suficiente como para preservarme».

¿Somos la generación que la perderá o la que la salvará?

La respuesta parece estar en la acción colectiva, no obstante, recalca la gestora forestal, se necesitan desde créditos de carbono, corredores ecológicos hasta el simple acto de los ciudadanos de reconocer ese árbol, como el alma de su tierra.

La araucaria no es solo un árbol antiguo. Es una guardiana de la memoria. Testigo de climas pasados, sustento de pueblos originarios, motor económico, símbolo cultural y ahora emblema de una encrucijada contemporánea.

Fotos: J F Florestal

Posts Similares

Deixe um comentário

O seu endereço de e-mail não será publicado. Campos obrigatórios são marcados com *