Médicos Sin Fronteras: curar en medio del colapso

En los lugares más devastados del planeta -golpeados por guerras, epidemias, exclusión sanitaria o desastres naturales- aparece Médicos Sin Fronteras (MSF) como héroes silenciosos con una misión firme con la vida humana. Desde su fundación en 1971, la organización sostiene una idea simple y radical: la atención médica y la dignidad no tiene nacionalidad, religión, color de piel, posición política o social.

Origen y misión

MSF nació en París en 1971, impulsada por trece médicos y periodistas que, tras presenciar el sufrimiento extremo durante la guerra de Biafra, en Nigeria (1967- 1970), decidieron actuar, no sólo para curar, sino también para dar testimonio de aquello que el mundo prefería no ver.

Con el tiempo, la organización se consolidó como un actor médico-humanitario global. A la fecha, MSF cuenta con más de 52 mil profesionales sanitarios, logísticos y administrativos activos y un presupuesto  financiado mayoritariamente por donaciones privadas, lo que garantiza su independencia. 

Cada año atiende a millones de personas en más de 70 países, con cifras que superan las 16 millones de consultas externas registradas recientemente.Estas abarcan desde atención de salud primaria, enfermedades infecciosas, cirugías, salud mental hasta, en ocasiones, rescates en el Mediterráneo. Solo en 2024, MSF reportó más de 20,900 consultas ambulatorias en Brasil y miles más en Centroamérica

Principios que guían su acción

MSF se apoya en cuatro pilares fundamentales: independencia, imparcialidad, neutralidad y rapidez de respuesta. Esto le permite intervenir donde otros no pueden o no quieren, incluso en contextos de conflicto armado o colapso institucional.

Su mandato incluye también hablar públicamente cuando la salud y la dignidad humana están amenazadas. Este posicionamiento quedó claro en 1.999, cuando MSF recibió el Premio Nobel de la Paz. Durante su discurso, el Dr.James Orbinski, entonces Presidente del Consejo Internacional de MSF, recordó que la neutralidad no implica silencio frente a la violencia contra civiles.

“Si los conflictos y las guerras son asuntos de Estado, las violaciones del derecho humanitario, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad nos conciernen a todos…La acción humanitaria es más que simple generosidad, simple caridad más que ofrecer asistencia material, nuestro objetivo es permitir que los individuos recuperen sus derechos y su dignidad como seres humanos”, sostuvo Orbinski.

Los fondos del Nobel impulsaron la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales, que más tarde dio lugar a la Iniciativa de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), dedicada a desarrollar tratamientos accesibles para patologías históricamente ignoradas.

Historias que inspiran

Hoy, Médicos Sin Fronteras continúa trabajando en escenarios donde el sufrimiento no es una abstracción, sino una experiencia cotidiana. Así lo documentó The Guardian en historias que confirman el trabajo filantrópico de MSF.

Yurbi Elena, migrante venezolana, atravesó la Selva del Darién en 2024, con diabetes y otras condiciones médicas que agravaron su paso por la inexplorada región selvática y montañosa de 5000 km² entre Colombia y Panamá. Al llegar a Panamá, fue atendida por equipos de MSF que trabajan en puntos de recepción y tránsito. 

“Crucé la selva a pesar de mi diabetes y otras enfermedades, fue una experiencia muy dura. No esperas que te pase nada y me caí al final de la selva. Me rompí una pierna. En la ruta no tuve acceso a las medicinas ni a la dieta que necesito”, dijo la migrante que soñaba con ir a Estados Unidos.

Nadine Karenzi, responsable médica de MSF en Batangafo, explica: “la falta de centros de salud, las largas distancias, la inseguridad, la falta o el costo del transporte y la escasez de personal y medicamentos hacen que llegar a tiempo sea, para muchas mujeres, casi imposible”, 

En algunos contextos, los centros de salud solo funcionan unas pocas horas al día o carecen de personal cualificado para atender emergencias obstétricas.

Thok Johnson, médico y coordinador en Yemen, comenzó como refugiado. Su experiencia personal con la pérdida y la atención salvadora de un voluntario lo impulsó a ayudar en lugares como Nigeria, Bangladesh, Sudán y mucho más.

Elena Butta, ex coordinadora médica en Vinnytsia, relata: que la mitad de los pacientes atendidos por MSF en el centro de salud mental ha recibido un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático o depresión. 

Sostuvo:“cuando una proporción tan elevada de la población vive con las secuelas del trauma, se resiente el propio tejido social. No es solo sufrimiento individual: se ven afectadas las relaciones familiares, la capacidad de trabajar y la confianza en el futuro”.

Impacto global y legado


MSF pasó de ser un pequeño grupo de voluntarios a una presencia indispensable en crisis humanitarias contemporáneas. Su fuerza reside en llegar rápido, permanecer donde hace falta y no mirar hacia otro lado cuando la injusticia agrava el sufrimiento.

Médicos Sin Fronteras es más que una organización médica. Es una memoria viva de que la solidaridad puede cruzar fronteras, lenguas y culturas. Difundir su trabajo, conocer sus historias o apoyar desde lo local también es una forma de sembrar.

Médicos Sin Fronteras no solo cura: nos recuerda que lo humano todavía puede ser universal.

Fuentes: Médicos Sin Frontera, The Guardian, Médecins Sans Frontières Colombia página Maletas que guardan historias en 2024. Recuperado de https://www.msf.org.co/maletas-que-guardan-historias/ 

Fotos: Hồng Xuân Viên, pexels, Skip Class, Jonathan Borba, Kaique Rocha (Pexesl), Médicos Sin Fronteras.

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